–¡VANDA, CONTRÓLESE!– grité, sujetándole las muñecas y apartándola de mí.
–¿De qué está hablando? ¡Yo nunca le di ninguna oportunidad para que creara esos sentimientos por mí!–
–¡Pero aun así lo amo! Lo amo con toda mi alma, siempre lo he amado. ¿Acaso nunca lo notó?– preguntó, derramando lágrimas.
Suspiré, intentando aclarar mi mente, sintiendo cómo me dolía la cabeza con todo aquel caos.
–Creo que debería tomarse unas vacaciones y alejarse–
–¿Qué? ¡No! No quiero vacaciones, no quiero alejarme