— ¿Qué? — preguntó Elisabete, mirando a su hijo en shock, y dirigió la mirada hacia Beatriz, que no parecía afectada por aquella idea. — ¿De qué estás hablando? ¿Matarlo?
Adrian se acercó a su madre y la sujetó por los hombros.
— Mamá, si él desaparece, todo volverá a ser nuestro. Podrás seguir con tu vida de lujo sin restricciones, ya no dependerás de su caridad. Esta cena... es la oportunidad perfecta para acabar con él. Ya tengo un plan, nosotros vamos a...
— ¡¿Qué absurdos estás diciendo?!