Júlia despertó y miró a su alrededor, dándose cuenta de que estaba en una habitación de hospital. Cuando intentó levantarse, escuchó la voz de Leonardo acercándose a ella.
— Oye, ve con cuidado. No te levantes bruscamente — dijo él, acomodándola entre las almohadas. — Tu presión bajó y te desmayaste. ¿Cómo te sientes ahora? ¿Estás mejor?
Júlia permaneció en silencio, mirando la pared frente a ella, mientras el recuerdo de las últimas palabras de Leonardo regresaba a su mente.
— Lo que dijiste s