SEIK
Kevin no deja de hablar con ella. Está logrando exactamente lo que quiere: provocarme. Lo peor es que funciona, aunque no quiero darle la satisfacción de que me noté alterado.
Ya lo he amenazado, pero el idiota parece inmune. Lo que realmente me irrita es la hembra. ‘¿Por qué no deja de sonreírle?’
No para de reír…’¿Tan gracioso es lo que Kevin le está diciendo?.’
Quiero saber de qué hablan, pero el bullicio del salón no me deja concentrarme en esa conversación. Mi padre sigue hablando