ARIA
Cornelio apenas tiene tiempo de esquivar el primer golpe cuando Seik se lanza sobre él con un rugido contenido, directo como un rayo. La sala tiembla con el estruendo del impacto. El golpe es brutal, pero Cornelio lo recibe con una sonrisa torcida, como si lo hubiera estado esperando.
—No puedes vencerme —escupe, antes de estrellar su puño contra el rostro de Seik con una velocidad abrumadora.
El cuerpo de Seik se tambalea hacia atrás, pero no cae. La sangre brota de su ceja abierta, manch