ARIA
Estoy sola en este maldito dormitorio. Las paredes parecen encogerse a mi alrededor y el silencio es insoportable, pero lo único que puedo hacer es intentar dormir. Aunque, honestamente, los nervios no me dejan ni parpadear. Mi mente no para de dar vueltas y vueltas, pensando en Seik.
De repente, escucho pasos suaves que se acercan. La puerta se abre y aparece una vampira. Una vampiresa preciosa, de largas piernas y piel de porcelana.
—Te traigo la comida —dice con una voz que denotaba ind