SEIK
Un Zacarias moribundo apoyado en un soldado más joven se estaba dirigiendo hacía mí y un pensamiento alarmante cruzó por mi mente en una milésima de segundo.
‘Aria…’
Otro soldado corrió a su encuentro, sosteniéndolo por el brazo libre mientras trataban de mantenerlo en pie. Kevin, que también observaba la escena con el rostro tenso, me apretó el hombro derecho, quizá alertado por el ritmo acelerado de mi respiración… o por los latidos desbocados de mi corazón.
Sentí las miradas de todos lo