ROBERTO
Estaba revisando los últimos reportes en el despacho cuando golpearon la puerta con urgencia.
—¿Qué pasa? —pregunté sin levantar la vista.
Un soldado entró, agitado.
—La loba solitaria…Está intentando huir. Acaba de cruzar el sector oeste.
Chasqueé la lengua.
Me puse de pie de inmediato.
—Preparen a los hombres. Vamos por ella. Que flanqueen por ambos lados. No puede salir del territorio.
Salí del despacho y me transformé en cuanto crucé la puerta principal de la mansión. El lo