ARIA
Desperté de golpe, con el sonido de gritos a mi alrededor: los de Jasper y Kiro, pero entre ellos también se colaba la voz angustiada de mi madre.
El aire estaba pesado, denso… y el dolor me invadió como una oleada. Mis ojos luchaban por abrirse, pero no pude evitar gemir al intentarlo.
Fue entonces cuando lo ví.
Seik estaba a mi lado, su rostro lleno de angustia. La expresión que le cruzó el rostro al verme fue algo que nunca había visto en él: una mexcla de sufrimiento, desesperación y