ARIA
—No veo que te estés oponiendo con demasiada convicción… —me dice el Comandante, con una mirada engreída.
‘¡Pues claro que no, maldita sea!’
Mi mente es un campo de batalla cada vez que estoy con él. Una lucha constante. Mi cuerpo quiere rendirse, dejarse llevar, perderse en el placer y liberar todo este deseo contenido… pero mi mente se aferra con fiereza a la realidad.
Me recuerda, sin descanso, que el Comandante no es mío. Que comparte su cama con otras hembras. Puedo ser su compañ