SEIK
Después de encargarme de todos los asuntos relacionados con la invasión de los Rogues, estaba agotado, estresado y de mal humor.
Mi padre, Roberto y yo pasábamos los días discutiendo, alterados, tratando de encontrar respuestas. Divagábamos sobre lo que pudo haber ocurrido… y cada vez estaba más claro: había un topo. O quizá varios.
Y eso sería un desastre. No había forma de que hubieran logrado atacar sin alguien dentro que les informara sobre los planes del Alfa y los míos. Alguien tuv