—Sé que lo viste caer —dijo Julián.
Valerie tenía el vaso entre las manos.
El té estaba templado ya, pasando del calor al tibio.
—¿Cuándo? —dijo.
—Octubre. El estante del estudio. —Pausa—. Lo vi en tu cara cuando entraste al salón. Esa expresión que tienes cuando has procesado algo y has decidido no decir nada hasta que sepas más.
Valerie no lo confirmó ni lo negó.
Esperó.
—Debería habértelo dicho ese mismo día —dijo Julián—. O el día siguiente. O cualquier día en los cinco meses desde entonces