Valerie había dormido poco.
No por el libro, aunque el libro de Julián había tardado en soltarla. Había sido la nota. Las cuatro líneas dobladas en el bolsillo del pantalón que seguían ahí cuando se despertó a las seis y cuarto y las encontró encima de la silla junto a la cama donde había dejado la ropa del día anterior.
Tregua. No a Dimitri. No a tu ubicación. A cambio necesito tiempo. No sé cuánto.
La leyó de nuevo bajo la luz gris de la mañana.
Nada había cambiado en las palabras. El problem