Por el rabillo del ojo llama mi atención un celaje y al girar me encuentro con una señora mayor. Es rellenita, tiene el cabello blanco y dividido a la mitad con dos trenzas. Parece una india, salió con un delantal y bajó las escaleras del balcón.
—Vamos Ken, ya salió la amiga o mujer de mi abuelo —no la conozco, pero debe ser—. ¡Ah! —acabo de recordar la advertencia del abuelo—, mi hermano está muy malhumorado —Ken hizo muecas al escuchar ese detalle—. Tranquilo, allá dentro —lo señalé con mi d