Tiara
Aún estoy asimilando todo, mi anillo es bello y no me canso de mirarlo. Siento los ojos de Ken encima, está guardando las cosas en el jeep y mi sonrisa no puedo ocultar.
—Nena, es real —su voz me hace mirarlo y su rostro de odioso me recibe—. Es tuyo y por lo siguiente eres mi prometida.
—¿Te han dicho lo odioso que eres? —entrecerré los ojos fingiendo disgusto y él se crece en orgullo.
—Por supuesto, todo el tiempo, y más una Sirena que amo, se encarga de repetirlo cada cinco minuto