—Hemos pasado por mucho ambos, nuestra tía se ha marchado… —mencionar su pérdida me hizo trabarme y tomé aire— y ella desea que todos seamos felices. Que luchemos, perdonemos y continuemos. Nunca hemos sido unidos, pero al menos sabía que estabas aquí —con mi mano abarqué su pequeño espacio en casa del abuelo—. Antes te preocupabas por mí, ahora solo me humillas cada vez que me ves y eso duele. —Se me salen las lágrimas y corté nuestra distancia.
Sé que conseguí su lado tierno, está dando puños