El dispositivo de Camila contenía más de lo que Isadora había anticipado.
La sala de operaciones del sótano se había convertido en un centro de análisis donde tres técnicos contratados por el Especialista trabajaban sin descanso descifrando archivos encriptados. Pantallas mostraban transcripciones de conversaciones, mapas con rutas marcadas en rojo, fotografías granulosas de hombres cuyas caras aparecían en bases de datos de Interpol.
—Es legítimo. —Elena dejó caer una carpeta sobre la mesa con