En la puerta de entrada de la mansión Collins estaba esperando a la baronesa, el ama de llaves, una vampira llamada Nora, ella adoraba y rendía una pleitesía única a los Collins, estaba eufórica al ver a su princesa caminar con esa elegancia aristocrática que despide Laila Collins, cuando llego a la puerta, Nora se inclinó bajando su cabeza con mucha sumisión y respeto diciendo
—Bienvenida mi princesa
Laila le respondió como era su costumbre en forma altiva
—Hola, Nora y gracias, quiero hablar