Daniel Roth tenía cuarenta y dos años y la costumbre de escuchar antes de hablar.
Emma lo notó en los primeros diez minutos.
No lo catalogó así de inmediato. Lo catalogó como «no interrumpe», que era una categoría diferente pero relacionada. Daniel no interrumpía. Cuando Kate hablaba, él escuchaba hasta el final. Cuando Emma hablaba, también.
Eso era punto uno.
Emma tenía un sistema de evaluación que ningún adulto le había enseñado y que había desarrollado de manera completamente autónoma a lo