Clara
No hay un momento exacto en el que decido dejar de resistirme, simplemente ocurre.
Sus manos, su forma de mirarme, esa manera en que invade mi espacio personal como si supiera exactamente dónde están mis puntos débiles… todo eso siempre ha sido mi perdición. Puedo repetirme mil veces que debo mantener distancia, que esto es un contrato y que él no siente nada por mí, pero cuando Sebastian me rodea con su presencia es como si mi voluntad se volviera más frágil. Y eso es lo que más me moles