Sebastian
Salgo de la casa con el sobre todavía ardiéndome en la cabeza, aunque no lo llevo conmigo, lo que llevo es algo peor, la sensación de que las piezas están demasiado cerca unas de otras para ser casualidad y, aun así, todavía no logro encajarlas del todo. No me gusta sentir que algo se me escapa, no me gusta sentir que estoy reaccionando y no anticipándome, y esa maldita firma con una sola letra me ha movido más de lo que quiero admitir.
No conduzco de inmediato hacia la oficina. Marc