Sebastian
No esperaba encontrarme a Liam corre hacia mí apenas cruzo la puerta, como si el susto de los días anteriores hubiera reforzado una cercanía que ninguno de los dos había buscado conscientemente. Le paso una mano por el cabello mientras me agacho un poco a su altura.
—¿Cómo estás hoy?
—Bien, papi.
Que me llame así hace que mi corazón se ensanche de felicidad, le sonrío.
—Me alegro, peque, ¿Dónde está tu madre?
—En el cuarto de allá —dice señalando el pasillo—. Me regañó y me dijo que