Sebastian
El sonido del monitor queda flotando en la habitación incluso después de que deja de sonar. Ese pitido largo, continuo, que durante años escuché en películas y siempre me pareció exagerado, ahora me atraviesa el pecho como si alguien hubiera metido una mano dentro de mi cuerpo y estuviera apretando mi corazón hasta romperlo. Miro la pantalla sin entender del todo lo que significa, como si mi mente necesitara unos segundos más para aceptar algo que mi cuerpo ya sabe… La línea está comp