Clara
El teléfono suena cuando ya es de noche y Liam está medio dormido en el sofá con el osito nuevo apretado contra el pecho. Yo estoy en la cocina, mirando una taza vacía como si no recordara por qué la llevé hasta allí. En cuanto veo el número desconocido casi no respondo, pero algo en el pecho me obliga a hacerlo.
—¿Sí?
—Clara —dice una voz masculina al otro lado, pausada, grave—. Soy Nathaniel Crowe.
Mi cuerpo se tensa de inmediato. No me agrada ese hombre, no sé explicarlo, pero cada vez