Clara
Cierro la puerta del auto con un movimiento más brusco de lo que pretendía y me quedo ahí, sin hacer nada durante unos segundos, con las manos apoyadas sobre el volante y la respiración todavía irregular, como si todo lo que ha pasado en las últimas horas se hubiera acumulado en mi pecho sin dejarme espacio para procesarlo. No enciendo el motor, solo inclino la frente contra el volante y cierro los ojos, intentando ordenar mis pensamientos, pero es inútil, porque todo se siente cada vez m