Clara
El doctor regresa al cabo de unos minutos y me dice que puedo pasar a verlo, que está estable dentro de lo delicado de su estado y que no debo alterarlo demasiado. Asiento sin siquiera saber si estoy respirando con normalidad, camino detrás de la enfermera por el pasillo blanco que huele a desinfectante y siento que cada paso me acerca a una verdad que todavía me cuesta aceptar. Cuando empujo la puerta y entro a la habitación, lo primero que veo es su rostro.
Está inmóvil, con los ojos