Sacaron a Gabriela del cuarto y la llevaron hasta donde tenían a Miguel, completamente golpeado.
Cuando lo vio, corrió hacia él.
Su vestido de novia se manchó de sangre inmediatamente al abrazarlo.
-¡Vaya! -dijo Guillermo con burla-.
¡Dos parásitos juntos! ¡Qué maravilla!
-¡Ya basta, Guillermo! -gritó Gabriela-.
Si vas a matar a alguien, mátame a mí.
-¡Deja ir a Miguel!
-¡Toda la culpa fue mía! Él nunca supo nada sobre ti.
Yo lo buscaba... yo fui la que me metí en su cama.
-¡Gabriela,