Gabriela estaba muy feliz y emocionada.
Se veía hermosa con su vestido de novia.
Parecía una princesa... casi como un miembro de la realeza.
Todo estaba perfectamente preparado.
No faltaba ni un solo detalle.
Aurora lucía un elegante vestido rojo que resaltaba su belleza.
Corrió a la habitación para buscar a su amiga.
-¡El auto ya llegó! -le dijo emocionada.
El automóvil que llevaría a Gabriela a la iglesia estaba decorado con hermosas flores blancas.
Aurora la ayudó a bajar.