Capítulo 47: Máscaras Caídas

​El silencio en la sala de juntas de Scaleberry era tan denso que podía cortarse con un cuchillo. Los rostros de los inversionistas pasaban de la confusión al horror, mientras Elena Gelacio intentaba recomponer su postura aristocrática, aferrándose al respaldo de su silla con manos temblorosas. Joel, por su parte, sentía que el suelo desaparecía bajo sus pies. Miraba a Sofía, vestida de blanco, fuerte y radiante, y no lograba comprender cómo su plan maestro de envenenamiento lento había falla
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