Gerard dio un paso más, acortando la distancia que Sofía intentaba mantener. La rodeó con la mirada, observando cómo su respiración se volvía un poco más rápida ante su cercanía. Con una lentitud que buscaba no asustarla, levantó la mano y acunó su mejilla, sintiendo la suavidad de su piel. Sofía no se movió, atrapada en la intensidad de sus palabras y en la promesa implícita que acababa de hacerle. Gerard se inclinó y le dio un beso en los labios; no fue un beso brusco ni cargado de la exigenc