Capítulo 28: Las Cosas Pueden Ser Diferentes.
Al escuchar aquellas palabras, una descarga eléctrica recorrió el cuerpo de Gerard. Por un segundo, la máscara de hombre implacable y calculador se cayó por completo, dejando al descubierto una emoción tan intensa que casi lo asusta. Su corazón dio un vuelco salvaje. No era solo la satisfacción de asegurar el apellido o cumplir con las exigencias de Doña Leonor; era algo mucho más profundo, un orgullo primitivo y una alegría genuina que nunca antes había experimentado. Quiso abrazarla, quiso de