* * * * * * * * * BAYÁ * * * * * * * *
Los días habían pasado y ella seguía un poco callada. Casi no me dirigía la palabra; era evidente lo molesta que aún estaba. De hecho, solo me hablaba cada vez que comíamos o que ella me curara y limpiara mi herida. Ese era un trabajo de las enfermeras, pero… ella siempre decidía hacerlo y eso me daba tranquilidad, ya que era otra más de sus muestras de amor.
—Tu herida está casi sana.
—Tengo a la mejor enfermera —susurro al acercarme a sus labios y besa