Dominika no dudo ni un segundo en subirse a la cama con sabanas turquesa que había preparado para ella. Pronto estuvo tan sumida en la comiquita que ya ni siquiera nos prestaba atención. Me quede observándola durante varios segundos debajo de la puerta.
—Tu padre y yo estaremos en el primer piso, cualquier cosa nos hablas. ¿De acuerdo? —interrogue viendo que se echaba el cobertor encima y acomodaba la cabeza.
—Si, pueden retirarse. —dijo despachándonos con un movimiento de mano demasiado exager