Llegando nada más a su habitación, Alexey se dejó caer sobre la cama y cerró los ojos, de sus labios salió un suspiro agotado y no pude contener la sonrisa de ternura que se extendió por mi boca. Sacudí la cabeza y pase directamente al baño, me quite la ropa y abrí la ducha hasta que el agua estuvo a la temperatura que necesitaba. El tibio rocío comenzó a caer mi rostro, sacándome un gemido de satisfacción al chocar contra mi piel.
Pronto todo mi cuerpo se relajó, sentí como los músculos se sol