A estas alturas ya me había acostumbrado a las repentinas y muy extrañas muestras de afecto por parte del Boss. En Colombia quería estar tocándome todo el tiempo, siempre buscaba mi mano o quería estuviese sentada en su regazo. Incluso me abrazaba al dormir.
Por supuesto que, no había intentado tener relaciones conmigo en ningún momento. Llegue a pensar que probablemente tenía una amante en otro lugar. Si no fuese porque no había visto de nuevo a las sumisas, creería que era con alguna de ellas