—No puedo creer que fuiste capaz de decirles eso. —afirme enojada, tomando asiento en mi silla. Alexey le restó importancia con la mano, mientras imitaba mi acción y sentaba frente a mí. Sus manos fueron directamente a la base dónde estaban los postres.
—Hasta dónde yo sé, todos ahí saben que estamos casados. —comentó tomando uno de los pedazos de torta y llevándose una cucharada a la boca. —¿Piensas que no se imaginan lo que hacemos a solas? —interrogó de forma sugestiva, enarcando una ceja.
A