Alexey obedeció, aunque un poco a regañadientes y una vez descanso el cuello sobre mis piernas, no tardó mucho en quedarse dormido. En primera instancia pensé que me estaba gastando una broma, pero al escucharlo roncar… supe que se encontraba verdaderamente cansado.
No quería molestarlo, así que apoyé mi cabeza contra el vidrio del avión y también cerré los ojos. Era consciente de todo lo que sucedía a mi alrededor, pero descansaba realmente bien. De vez en cuando él se movía para encontrar una