Nunca pensé que extrañaría tanto volver a Rusia. En todos estos años lejos jamás lo había deseado y ahora no esperaba la hora de aterrizar. A mi lado, Kira soltó un delicado gruñido. Era evidente que él pensaba lo mismo.
Lo más probable es que estuviese muy acostumbrado al clima del país y ya lo extrañaría. No estaba echo para el calor extremo que había en San Francisco. Desde que salimos del club mis hombres se desvivieron por él.
Le traían cada dos horas botellas con agua, lo refrescaban un p