—Aun así, te expusiste al peligro viajando sola a otro país. —Rodé los ojos, ya empezábamos. —Para la próxima avisa y voy contigo. —aseguró. Por la forma en que habló, era evidente que daba por terminada esta discusión.
Aparentemente a estas alturas todavía no tenía ni idea, de con quién se había casado. Ahora que me daba cuenta, nuestras discusiones siempre tenían lugar en esta camioneta. Aunque recordando la última vez que paso…
Bueno, no podría llamarlo precisamente una “discusión”. Fue más