Las últimas dos semanas habían sido las más largas de la vida de Isabella. Había tenido suficiente tiempo para pensar en todo más de una vez.
Después de su accidente sus padres se habían asegurado de que no hiciera ningún esfuerzo, y no había sido hasta esa semana que por fin había podido regresar al trabajo. Su papá y Salvatore no habían estado muy contentos, pero no era su decisión. Estaba cansada de estar encerrada en casa y no iba a continuar así porque una loca había intentado matarla.
Su