«Necesitamos hablar»
Esas dos palabras mantuvieron a Salvatore alerta los dos próximos días. Nada bueno venía después de esa oración. Sin embargo, cuando atravesó las puertas de la habitación de Isabella el día lunes por la noche sus preocupaciones quedaron el olvido.
Una sonrisa se extendió por su rostro y se mantuvo en silencio disfrutando del show. Isabella estaba en medio de la habitación moviendo el cuerpo al compás de la música que sonaba a volumen medio desde los parlantes. Caeli estaba