Isabella no podía decir cuál de sus padres lucía más sorprendido. Los dos se quedaron en silencio durante lo que pareció una eternidad. Nada dejaba sin palabras a sus padres y de no estar atrapada en aquella incómoda situación, se habría reído sin más.
Cuanto más tiempo transcurría, más pensaba que tal vez debería haber hecho caso a Salvatore y esperarlo para darles la noticia a su padre.
Miró a Caeli que jugaba ajena a la tensión.
—¿Casados? —habló su padre por fin—. ¿Cómo ser marido y mujer?