—No puedo creer que lo hiciera. —Isabella estaba atónita. Había deducido la primera vez que vio a Ismaele que era un tipo desvergonzado sin escrúpulos, pero era el padre de Caeli y él debería hacer lo que mejor para su hija.
—A mí no me sorprende para nada —musitó Salvatore—. Era solo cuestión de tiempo.
—¿Qué probabilidades tiene de ganar?
—Es el padre biológico de Caeli…
—Pero no se hizo responsable y no apareció hasta que vio una oportunidad para beneficiarse —interrumpió.
No podía imaginar