Era una tarde de invierno cuando los padres de Salvatore tuvieron otra de sus peleas… la última. Él acababa de llegar de su entrenamiento cuando escuchó los gritos de su casa. Se limitó a sacudir la cabeza y correr al interior para buscar a su hermana.
—Están peleando otra vez —dijo su hermana tan pronto entró a su habitación.
—Acabará pronto. ¿Por qué no me dices de que va tu tarea?
—Matemáticas.
Hizo una mueca porque los números no eran lo suyo.
—Descuida ya casi acabo.
—Por supuesto que sí