Serena
Los labios de Bratt invaden los míos con una intensidad que me molesta.
No quiero que me bese.
Forcejeo para liberarme, pero este me aprieta muy fuerte, tanto que siento que me quedaré sin oxígeno.
—Bratt, esto no es divertido. Suéltame, por favor —pido al borde de los nervios.
Él vuelve a besarme como si no creyera en mis palabras.
No...
Las lágrimas empiezan a mojarme el rostro y es cuando él cae en cuenta de que me está forzando. Con cara de espanto, me libera.
—Lo siento, yo no sé qu