Serena
Sus labios se mueven contra los míos y me pierdo en un laberinto de confusión que me hace sentir atrapada.
¿Qué demonios?
Su sabor siempre ha sido exquisito para mí, mas ahora no se siente tan explosivo como la última vez. Este hombre me gusta, estoy segura porque lo tengo en mi corazón. Entonces, ¿por qué no me sabe como antes?
—Bratt... —Tomo distancia y bajo la mirada, puesto que no me atrevo a encararlo.
—Te amo, Serena.
¿Qué?
Eso no es posible.
—¿De qué hablas? Tú no me amas como mu