Enzo
—Sí, lo sé, lo sé —acepta resignado y se desploma de nuevo en su asiento.
Nuestra conversación se interrumpe cuando la puerta de la oficina se abre, dando paso a Ilaria, seguida de una sudorosa y extremadamente sexy Arianna. Ambas llevan ropa deportiva y están sonrojadas por el entrenamiento, y noto que Ari está absorta en su teléfono.
—¿Interrumpimos? —pregunta Ilaria.
—No, ángel, ya estábamos terminando —responde su esposo, haciendo rodar su silla hacia atrás y abriendo los brazos.
Ella,