Enzo
La casa de Antonio e Ilaria siempre se siente como un cálido día de verano, a pesar de que el otoño ya ha llegado. Supongo que es lo que llaman "calor de hogar", algo completamente desconocido para mí porque, aunque amé a Stella como a nadie y nuestra casa era nuestro nido, nuestro lugar sagrado, nunca se sintió de esta manera, y no sé por qué.
—¡Tío! —grita Luciano, corriendo hacia mí, y lo levanto en mis brazos.
—Hola, campeón —lo saludo, besándole las mejillas y haciéndole cosquillas, m