Enzo
La miro durmiendo de lado, admirando su perfil mientras le acaricio el hombro. Su piel es porcelana fina. Ni siquiera quiero moverme para no despertarla, así que me quedo inmóvil a su lado, con su espalda presionada contra mi pecho.
Es tan hermosa, parece un ángel, y aun así ni en mil vidas me hubiera imaginado que en realidad es un pequeño demonio, al menos en la cama. El simple hecho de imaginar que estuvo dispuesta a ofrecerle su cuerpo a cualquier idiota al azar hace que me hierva la s