Señora Torres comentó con calma:
—Últimamente, tu papá ha empezado a preocuparse por su apariencia. Antes siempre decía que no hacía falta vestirse bien, que total, nadie lo miraba. Pero estos días, de repente se compró varias prendas nuevas. Le pregunté, y me dijo que fue tu abuela quien le dio dinero.
—¿Desde cuándo la abuela es tan generosa? —Silvina frunció los labios, incrédula—. ¿No era ella la que siempre quería exprimirnos para mantener a los tíos?
—Sí, la verdad es que es muy raro —adm